Tengo
un compañero de trabajo al cual no soporto, pero que ha añadido a mis archivos
una expresión que me ha cautivado. El tipo en cuestión me recuerda enormemente
a Luis José
de Leguineche, personaje interpretado genialmente por José Luís
López Vázquez en la trilogía “Patrimonio Nacional” del maestro Berlanga. Vive
en casa de su suegra, la cual al parecer no deja de joderle, cosa que me resulta
perfectamente razonable conociendo al yerno. El caso es que en cierta ocasión
en que nos relataba la enésima vez en que su suegra le estaba tocando las
narices, mi compañero, nos dijo que le soltó: -¡Señora por favor, tóqueme los cojones si quiere, pero al
menos no me cuente las arrugas!-. Mágico.
La basura se tira por una trampilla. Tal cual lo veíamos en “Friends” o en muchas otras
series y películas. En mi bloque e imagino que en todos los bloques de la zona,
hay un cuartucho en cada planta que tiene una de estás maravillosas trampillas.
Solo hay que abrirla y dejar caer la bolsa. Más tarde, supongo que el portero
de la finca se encarga de sacarlas todas para que se las lleve el camión de la
basura. No se pueden tirar cristales, ni objetos que puedan causar cortes a las
personas que van a manejar las bolsas, y si quieres reciclar, tienes que dejar
los residuos en el cuartucho separados en los tipos habituales (papel, cartón;
plásticos, envases etc…). Diariamente pasa alguno de los porteros recogelos.
En
el supermercado en el que suelo hacer la compra venden botes de castañas en almíbar. Tenían buena pinta
así que un día compré uno. Estaban buenísimas, y más aún si las troceas un poco
con el tenedor y las comes con helado de Vainilla. Loco de contento me apresuré a contárselo a una amiga por
guasap. ¡¡¡¡Mmmm, me encantan las castañas en almíbar!!!!- Contestó. ¿Cómo que
te encantan las castañas en almíbar? ¡En
España no las hay! - Inquirí. Me las pusieron en un restaurante en León. – Sentenció.
Y yo pensando que había descubierto América.
Cerca
de la oficina en la que trabajo hay una amasandería en la que elaboran
empanadas, sopaipillas, galletas, medialunas, calzones rotos, cruasanes,
facturitas, y algunas cosas más. Éste es de los pocos lugares en la ciudad que
abre temprano así que a menudo cuando llego al trabajo lo primero que hago es
bajar a este sitio y pedir un café
vainilla. El dependiente se acerca a una máquina coloca un vaso de cartón
en un sitio estratégico y un minuto después me trae el delicioso café. Creo que
no es más que batido de vainilla con café, pero que se le va a hacer, la
vainilla me pierde.
Odio
la lluvia y aquí no cayó una sola gota en los tres primeros meses. En los tres siguientes llovió
dos días. Ahora en invierno ha llovido con un poco más de regularidad, pero estoy
feliz con el seco clima de Santiago.
A pesar de la escasez de precipitaciones, la ciudad nunca se ve falta de
suministro gracias a la cercanía de los Andes, cuyas cumbres, no se libran de
la nieve en todo el año. Desgraciadamente, la gran mayoría de las calles de
Santiago no tienen sistema de recogida de aguas lluvia por lo que las calles se
inundan en cuanto el agua cae con cierta intensidad.
El
pavo pimentón es jamón de pavo
cocido, con vetas de pimentón. Tan sencillo como eso, pero está riquísimo. Me
suelo hacer sándwiches con queso y unas lonchas de este pavo, calentándolos en
la sartén. A veces también se lo añado a la ensalada.
El mango. Ya lo conocía, pero supongo que no la había comido
nunca en su punto de maduración. El caso es que es una fruta que tiene un buen
bocado. A veces me he comido dos mangos y con eso ya he cenado. Otras veces lo
he cortado en pedazos y mezclado con yogurt. Deliciosos de cualquier manera.
Las
latas de cerveza son de 350 ml. En
el Reino Unido lo más frecuente es servir la cerveza en pintas, que es poco más
de medio litro. Cuanto más mejor, pensaréis algunos. Yo a la pinta la veo un
inconveniente y es que normalmente cuando voy a beber el último tercio, la
cerveza ya está caliente; por lo cual prefiero la medida española de 33 cl. El
tercio de litro ha sido perfeccionado por los chilenos añadiéndole un poquito
más de cerveza. Para que no se te caliente antes de haber terminado de
bebértela tan solo tienes que meterla unos minutos en el congelador antes de
consumirla.
El culo, o poto como dicen aquí, de las chilenas. Es ésta, una parte de la anatomía femenina que
recibe gran atención de propios y extraños, y tengo que decir que las chilenas
están dotadas de unos panderos de los
más bonitos, respingones, y graciosos.
Como
podéis ver, casi todas las cosas de las que hablo son alimentos o se pueden
beber, o incluso mordisquear. Supongo que es gracias a todos estos
descubrimientos por lo que ahora no necesito utilizar el cinturón que sí
necesitaba cuando llegué a este país.
Espero
con el tiempo seguir ampliando esta lista.
Paz.
Uy uy qué cositas!!!....yo me quedo con las castañas helado vainilla y el mango: qué ricos!!!
ResponderEliminarEspero que solo siga aunmentando la lista y no tu poto :P
ResponderEliminar(Leyre)
Paz y amor.