Cada
mañana cuando voy a trabajar aun medio adormilado, recorro dos de las aristas
de una plaza cuadrada bastante grande, con muchos árboles, algo de césped, y
puestos alrededor donde se vende todo tipo de chatarra bien sea artesanal o
industrial. A lo largo de este recorrido, siempre encuentro apoyados en árboles
o farolas unos grandes sacos de color blanco.
No
tengo ni idea de que contienen estos sacos. ¿Se tratará simplemente de sal o
harina para hacer las típicas empanadas? ¿Es droga camuflada de harina o sal
para quedarse empanado? ¿Quién los deja? ¿Quién los recoge? ¿Si tratara de
llevarme alguno a la oficina algún día, me lo impediría alguien? Tal vez cuando
lo agarrara los chilenos empezarían a mirarme con extrañeza al principio. Tras
unos instantes levantarían sus brazos lentamente para poco después extender sus
dedos índices señalándome y por último una niña pequeña emitiría un grito agudo
y ensordecedor, y en ese instante todos empezarían a caminar hacia mi, sin
ninguna prisa, pues no tendría escapatoria, para abrirme el cráneo y
alimentarse de mis sesos. Una vez hubieran saciado su hambre esconderían mi
cuerpo por cualquier lado y volverían a dejar el saco en su sitio.
Tantas
preguntas sin respuesta… Pero qué es la vida sino un gran interrogante?
| Saco blanco del demonio. |