domingo, 1 de diciembre de 2013

El misterio de los sacos blancos.

Cada mañana cuando voy a trabajar aun medio adormilado, recorro dos de las aristas de una plaza cuadrada bastante grande, con muchos árboles, algo de césped, y puestos alrededor donde se vende todo tipo de chatarra bien sea artesanal o industrial. A lo largo de este recorrido, siempre encuentro apoyados en árboles o farolas unos grandes sacos de color blanco.

No tengo ni idea de que contienen estos sacos. ¿Se tratará simplemente de sal o harina para hacer las típicas empanadas? ¿Es droga camuflada de harina o sal para quedarse empanado? ¿Quién los deja? ¿Quién los recoge? ¿Si tratara de llevarme alguno a la oficina algún día, me lo impediría alguien? Tal vez cuando lo agarrara los chilenos empezarían a mirarme con extrañeza al principio. Tras unos instantes levantarían sus brazos lentamente para poco después extender sus dedos índices señalándome y por último una niña pequeña emitiría un grito agudo y ensordecedor, y en ese instante todos empezarían a caminar hacia mi, sin ninguna prisa, pues no tendría escapatoria, para abrirme el cráneo y alimentarse de mis sesos. Una vez hubieran saciado su hambre esconderían mi cuerpo por cualquier lado y volverían a dejar el saco en su sitio.

Tantas preguntas sin respuesta… Pero qué es la vida sino un gran interrogante?

Saco blanco del demonio.